El iluminismo | La guía de Historia Historia
Francia, Revolución francesa, Siglo XVIII El iluminismo
El iluminismo
17 de septiembre de 2006
Publicado por Hilda
En la historia nada es casual, un hecho es la consecuencia
inevitable de otros que le precedieron. La Revolución francesa, si bien tuvo
otras causas, no hubiera sido posible, sin la presencia del iluminismo, que
poniendo luz sobre el oscurantismo de la Edad Media, época en que se impedía pensar libremente, se alejó de las creencias religiosas para
explicar el mundo y sus acontecimientos, para hacerlo a la luz de la razón.
El iluminismo tampoco hubiera existido de no haber precedido
un debilitamiento del poder de la Iglesia, a causa de la reforma protestante
que dividió al mundo cristiano en católicos y protestantes y del humanismo,
movimiento filosófico que centró en el
hombre el objeto de las preocupaciones terrenales, quitando a la religión ese
privilegio.
Los filósofos iluministas, basados en el modo de
conocimiento de la naturaleza, explicaron del mismo modo, los fenómenos
políticos y sociales, dando origen a una crítica
revolucionara del sistema institucional vigente en esa época, al que
calificaron de irracional y contrario a la naturaleza, en múltiples aspectos,
como la investidura del monarca como ser dotado por Dios de un poder absoluto y
las diferencias sociales, amparadas legalmente en una sociedad jerarquizada.
Tomando las ideas de Isaac
Newton, aplicaron a otros campos, la metodología de la física. El método científico, que incluye las técnicas de la observación, la
experimentación y el análisis, fue utilizado para explicar la realidad cultural.
Todo fue objeto de análisis y discusión, surgiendo así, producto de una
reflexión consciente, un Estado distinto, el Estado liberal, que incluye un modo de organización política, social y
económica, diametralmente opuesto al absolutismo monárquico.
Sentaron la idea de la existencia de los derechos naturales, que son aquellas
facultades, intrínsecas al individuo, como el derecho a la vida, a la libertad,
a la propiedad, etc., que nacen con la persona, y que el Estado no otorga, sino
que debe reconocer y garantizar.
La ley, basada en la
razón, ya no en la fe, debía establecer derechos y obligaciones para todos,
gobernantes y gobernados, y serían éstos los que decidirían quiénes ejercerían
el mandato del Estado, con poderes limitados en el número y en el tiempo.
En Francia se destacaron las ideas de Charles Louis
Secondat, Barón de la Breul et de la Montesquieu, quien sentó la tesis de
la división de poderes, como
garantía de control y para evitar el abuso de los gobernantes. Otro gran
iluminista fue Jean Jacques Rousseau, que elaboró la teoría del contrato social, para
explicar la existencia del Estado, por la cual los individuos resignan ciertas libertades,
en pos de la voluntad general, pero sin renunciar definitivamente a su poder de
mando. El Soberano debía ser el pueblo y no el monarca. Por su parte, Voltaire,
defendió la libertad de pensamiento y la
tolerancia religiosa, atacó los privilegios del clero y la nobleza, y
enalteció el trabajo de la burguesía frente al ocio de la aristocracia.
En la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano, emanada de la Asamblea Nacional en 1789, en el apogeo de la
Revolución Francesa, se evidencia la influencia de estas ideas democráticas.
Extraído de: http://www.laguia2000.com/francia/el-iluminismo
y adaptado como ficha cátedra.
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